Un Cuento

Leer o escuchar un poema o narración pensando en la posibilidad de transformarlo o reescribirlo nos convierte en cómplices con el escritor, nos dice P. García Carcedo; es una mirada dentro de nosotros, es una ventana y también un espejo.

El cuento es una de las formas más antiguas de literatura popular que al principio se transmite oralmente y más tarde a través de la escritura.

El cuento compagina aspectos tales como fascinación, hechizo, magia, peligros, peripecias, hazañas, fantasía, creatividad, imaginación, componentes imprescindibles en la edad infantil.

Puede nacer de cualquier situación cotidiana que llame la atención a los niños y una vez terminado el cuento, pueden hacer dibujos en relación con él; o puede nacer del interés del propio cuerpo. La posibilidad de ser inventados y retomando cada uno por donde lo ha dejado el compañero requiere el hacer propia esa historia ajena para agregarle detalles propios. Un cuento desarrolla el sentido de la percepción y su sensibilidad, aunque no se a nuestro objetivo educativo el lograrlo.

El cuento y la narrativa nos presentan la posibilidad de desarrollo multidisciplinar, ya sea en su variante Literaria o Motora, desde el punto de vista de la Música o la Plástica, pero siempre apoyándose en la imaginación, en la creatividad y la comunicación.

El juego y la creatividad son actividades que comparten una intensa motivación intrínseca y tienen una estrecha relación, ambos estimulan la imaginación y utilizan con frecuencia símiles y metáforas. Una obra precursora en este ámbito fue Homo Ludens (1938) de Johan Huizinga que concibió el juego como una función humana esencial y como un fenómeno cultural y no simplemente en sus aspectos biológicos, psicológicos o etnográficos, mostrando así la insuficiencia de las imágenes convencionales del homo sapiens y el homo faber.

Un cuento motor podemos definirlo como un cuento jugado, un cuento vivenciado de manera colectiva, con unas características y unos objetivos propios. Incide directamente en la capacidad expresiva de los niños/as; primero se interpreta cognitivamente y luego se interpreta motrizmente, el niño/a se convierte en el protagonista absoluto, y despierta el interés por descubrir historias y personajes, y les ayuda a introducirse en los caminos sorprendentes de los libros, del teatro y compara con otras formas de entretenimiento menos participativas.

Los patos de Carla y Tania.        (Para escuchar e imitar)

Una mañana, Carla y Tania las pastoras de la granja Alegría, se levantaron con el canto del gallo Leoponcio: ¡Quiquiriquí, Quiquiriquí¡  . Carla y Tania bostezan, se estiran, se dan un beso y dicen: ¡Buenos días!

Las dos van a la cocina, desayunan leche con cereales y se meten en la ducha cantando: ¡Tomaré.. una ducha con burbujas, tomaré … se que luego yo muy bien me sentiré !!!

Después de la ducha, Tania y Carla se limpian los dientes y van a saludar a sus animales: los caballos, los cerdos, las gallinas…… (Nos movemos como los animales)

¡De repente! ¡Oh no! No puedo creerlo dijo Tania. ¡La puerta del corral está abierta! Los patos se habían escapado y Tanía y Carla se pusieron muy tristes.

Rápidamente cogieron comida, agua, la guardaron en sus mochilas y salieron a buscar a sus patos.

Comenzaron a caminar y gritaron sus nombres, pero no respondió nadie.  Primero dieron pasos grandes, luego caminaron más rápido  y por último empezaron a correr.

Dejaron de correr, bebieron un poco de agua y se pusieron a descansar. Estiraron sus piernas, su tronco, brazos y cuello, luego, comenzaron a caminar otra vez.

Después de un rato caminando se encontraron un inmenso árbol y Carla preguntó: – ¿Subimos y buscamos desde lo alto del árbol a nuestros patos?

– Tania dijo: ¡Subamos

Llegaron a la copa del árbol y encontraron unas plumas. Las dos dijeron:

– ¡Han estado aquí! Miraron hacia el suelo pero no vieron nada y poco a poco comenzaron a bajar del árbol

Es una pena que no lo hayamos visto, pero sabemos que han estado aquí, así que….. ¡Seguiremos buscando! – Dijo Carla.

Siguieron su camino y se encontraron una grieta muy muy grande  ¿Qué podemos hacer? Preguntó Tania. Podemos coger este tronco de Pino y colocarlo para hacer un puente y así, poder pasar por encima del él, dijo Carla. Los dos cogieron el tronco, lo colocaron y pasaron por encima de él.

Tania comenzó a mirar los árboles y dijo: ¡Ey! Hay unas manzanas en ese manzano, podemos saltar, cogerlas y comérnoslas. De acuerdo dijo Carla. Las dos saltaron hasta alcanzarlas  y comenzaron a comérselas

Las pastoras comenzaron a caminar y Carla comenzó a chocar dos piedras que tenía en el bolsillo de su pantalón. El sonido comenzó a ser diferente, las plantas, flores y árboles, que estaban en ese lugar comenzaron a seguir el ritmo de las dos piedras con sus ramas. Las abejas, mariposas, moscas y mosquitos también seguían el ritmo con sus alas y las dos pastoras comenzaron a bailar con la música. 

De repente, Tania escucha una voz muy baja y Carla deja de chocar las piedras. ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Ayúdenme!. Carla y Tania no sabían de donde salía esa voz y colocaron sus manos en las orejas para poder localizar el sonido

La voz procedía de una paloma que se había chocado contra un árbol. Las pastoras le preguntaron que le había pasado y la paloma llamada Blanquita dijo: yo iba volando por el cielo y un fuerte viento hizo que chocara contra este árbol.

Carla cogió el botiquín y le curó las heridas a Blanquita. La paloma les dio las gracias y le preguntó que hacían en ese lugar. Carla le explicó lo que había sucedido con sus patos y Blanquita les dijo que cuando no le doliera la cabeza, volaría para buscar a sus patos.

Carla y Tania se alegraron mucho, le dieron las gracias y se sentaron.

Blanquita empezó a recuperarse y se puso a volar. ¡Pastoras! Voy a encontrar a sus patos, ¡se lo prometo! 

Carla y Tania se pusieron a saltar de alegría y empezaron a cantar. ¡Ay Blanquita, ay Blanquita! Nuestros patos van a ser encontrado por ¡Blanquita!

Las dos pastoras estaban muy cansadas del largo camino que habían recorrido; se acostaron y cerraron sus ojos. 

Después de un rato, Blanquita apareció volando junto con los patos de la granja Alegría, se colocaron al lado de las pastoras y dijeron suavemente: – hemos vuelto.

Carla y Tania, empezaron a abrir los ojos poco a poco y dijeron: ¡Qué alegría! ¡Los has encontrado Blanquita! 

Se dieron un abrazo las dos y luego, comenzaron a abrazar a sus patos tan queridos por las pastoras. 

Regresaron todos a la granja y celebraron la fiesta de la granja Alegría.

Colorín y colorado, este cuento se ha acabado.

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